Cuando te dejé de besar, comprendí que ya no sentía nada. Nacieron dudas, ¿Alguna vez te quise en serio?, y todo lo qué te dije… ¿Fue real por lo menos una vez?… No lo sé, no lo entiendo, no consigo una respuesta satisfactoria que tú necesites, la respuesta que ahora necesito para explicar lo que siento, o lo que ya no siento.
Ya no te pienso, eso siento, siento que ya no estás aquí, en mis pensamientos, ya no te sueño, ya no te quiero, y tristemente esto entre nosotros se ha convertido en un montón de “ya no te…” que no consigo donde guardar, o que hacer con ellos, si quedármelos y añejar esas ausencias, para creer que algún día podré sentirme mejor, o meterlos todos en una gran bolsa y botarlos al rio ese que ya no lleva agua, y esperar a que desaparezcan como desaparecen las ilusiones, como desapareció ese amor que creía sentir por ti.
Cuando te dejé de abrazar, no sentí nada, y te volví abrazar, pero no sucedió, nada sucedió, y sin querer comprendí que tú, tú ya no eres lo que yo amaba, tú nunca lo fuiste, sólo me gustó engañarme mientras pude, pero terminé por golpearme con la realidad. Ya no te quiero, nunca lo hice en verdad.
