lunes, septiembre 26

La Utopía, Súperhistoria #28

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Me gustan las historias largas, cuando un día que te pregunté como llegaste hasta mi y me respondiste: “es un cuento muy largo” y tuve todo el tiempo de mi vida y más para escucharte. No tuve miedo de sentarme a tu lado y quedarme para siempre, ese siempre que se hizo eterno, y la eternidad no fue suficiente para permanecer juntos.

Tuve miedo que un día se acabara la historia, o se nos acabara el tiempo, y a mi aún me quedaran energías para aferrarme a ti, y no soltarte, jamás soltarte, hasta que mi piel se hizo tu piel, y mi carne se hizo la tuya, hasta que nos soldamos mutuamente el uno al otro, fijándonos para no separarnos.

Las historias de amor no fueron diseñadas para que yo participara de ellas, pero contigo, contigo no hizo falta pensar, contigo no hizo falta hablar, entraste y te quedaste, entre y me quede, y nos sentamos y nos quedamos para conocernos y entendernos… Permitiste que mi música tocará tu cuerpo, permití que tus palabras vigilaran mi sueño, escuché atento las historias largas que tenías para contar.

Pase de ser un espectador a ser el héroe cliché de una historia cliché con un final cliché, pero yo era muy feliz viviéndolo contigo.

martes, agosto 16

Quitarme el Aliento, Súperhistoria #27

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En mi mente siempre tuve esta imagen de una casa perfecta, con techo de lajas rojas, un gran jardín con mucha grama la más verde del lugar, grandes ventanales, una barda blanca, un perro o tal vez dos, tres hijos perfectos, un carro familiar, y una bella esposa, perfecta por supuesto, con buenos trabajos ambos, niños que practican deportes, aman las artes y tocan algún instrumento, presidentes de sus clases… Una vida perfecta, con títulos, doctorados, lo que sea, por supuesto jóvenes y felices también.

De repente, , totalmente diferente a lo que tenía en mente, a lo que podría imaginarme, yo pensando en el futuro, sin saber bien que estoy haciendo en el presente… Me provocas, me tientas, me desesperas, me quemas, me congelas, me matas y revives, te deseo, te muerdes los labios, me tocas, te acaricio, te respiro, me abrazas, me encadenas a ti, me niego a seguir, me atraes nuevamente, volvemos a comenzar, y yo con ganas de entrar en tu mente, con ganas de entrar en ti, de hablarte desde adentro, de dejar pedazos de mi allí, en tu interior.

Te haces la loca, disimulas, te callas, juegas conmigo, me tocas y llego al cielo, te toco y no tengo certeza, ¿Qué te produzco?, ¿A dónde te llevo?, ¿Qué te imaginas cuando me dejas tocarte y cierras los ojos, y te haces la dormida?, y yo a tu lado, bien cerca de ti, me pego a tu cuerpo, te beso, y mis manos no pueden ir más allá de tus límites, no pueden tocar lo prohibido, no pueden acceder a esa parte de ti que no compartes con cualquiera, y mis dedos sufren, y yo sufro, y si no te toco muero, y si te toco también lo hago, no tenerte me turba, tenerte me nubla.

Y mi futuro se ve distinto, no hay casas perfectas, ni niños perfectos, ni esposa perfecta, pero vivo el momento, y no sé si vivir el momento es lo que deba hacer, quiero contigo todo y nada, todo lo que puedas darme, nada que pueda borrarte de mi. Quiero contigo siempre y nunca, siempre los dos juntos, nunca olvidarte. Pero este camino no sé a donde me lleva, tus acciones no sé a donde me llevan, mis reacciones no sé a donde me llevan, pero me arriesgo, por ti me arriesgo, sólo tienes que venir a quitarme el aliento.

jueves, agosto 11

Me Deprimo, Paranoicas #23

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Como es costumbre me pongo mi pantalón, ese que uso para las depresiones, y me coloco esa franela blanca -que ya no es tan blanca- que queda bien con el pantalón, y me dedico a deprimirme, a dejarme caer, descender, dejar que la ansiedad me comience a carcomer, que se sienta que no tengo el control, que he perdido por un rato la razón momentáneamente.

Tocar fondo es el objetivo, que el miedo sea más grande que la misma ansiedad, que mis manos suden sin control, y de poder medirse mis niveles anímicos estarían en negativo. Y es cuando dejo de mentir, -en condiciones normales no siempre miento- ¿Esto es lo que quieres?, pues precisamente esto es lo que soy, una bolsa de huesos, sin carne, sin piel.

Una soledad que después de ser una decisión de vida, se ha convertido en una maldiciónde vida-, hay algo mal, en mi hay algo mal, pero sí con está soledad me va bien, ¿Por que cambiar?… No quiero tener que mirarme al espejo todos los días, intentando ver algo que todos los demás están seguro que soy, que yo no puedo ver… Buscando un “yo” que no aparece frente a mi, y lo único que se refleja en el espejo son mis barreras, mis miedos, mis inseguridades. Esta falsa felicidad, que me tiene tan feliz, que no me deja ver lo infeliz que soy.

Debería quemarme la lengua por ese montón de mentiras, pero se entiende nací inconforme… Pero me decido esperar, porque para esperar no se necesita nada especial, solo perder el tiempo, así no sufro, no pasa nada, me quedo en tiempo fuera, con todo ese montón de segundos que se acumulan, y los utilizo para deprimirme, para llegar al fondo del pozo, y descansar, para auto compadecerme, y decirme “No todo está tan mal”, “Eres muy linda persona”, como si eso fuese suficiente.

Pensar nunca me resultó útil, hoy no es la excepción…

domingo, julio 31

Ya no te pienso, Paranoicas #22


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Espera… Dame un momento…

Un momento, déjame pensar.
Un momento, déjame recordar.

Regálame un segundo, déjame escribir, déjame actuar en rebeldía, que mis pensamientos regresen, y el olvido sea una pared que los recuerdos puedan saltar… Escribir es gritar sin piedad al olvidorechazarlo contundentemente.

Me diste tu paciencia, yo te dí mi amargura.
Me diste tu sonrisas, yo te regalé mi sarcasmo.
Me diste tus caricias, yo puse mi frialdad en cajas de regalo y te las di a ti.
Me diste tu alegría, y yo pensé en el tedio.

Pero te seguí pidiendo, y tú me seguiste complaciendo… Pero era una cuestión de ti, de lo que eras, de lo que hacías, de tus actos, de tu hermosa manera de estar sin estar, de vivir eternamente en un lugar diferente, mientras todos los demás atados a la tierra permanecimos, eso me gustó al principio, luego me cansé de pensamientos bonitos, de realidades inventadas, de sueños inalcanzables, de palabras huecas, vacías, absurdas… DESPIERTA, no estamos en el país de nunca jamás, está es la realidad y yo no te quiero, y tú no me amas.

Callaste tu amargura, para escucharme hablar de mi felicidad.
Guardaste tu soledad, para brindarme tu compañía.
Quemaste tus melancolías, para reírte de mis malos chistes.
Saltaste tus reglas, para aceptar mi filosofía.
Jugaste a ser libre, para acompañarme en mi aventura.

Pero… Yo no quería nada de ti, esa ilusión desapareció, se esfumó, nunca existió. Nunca te quise, y pienso que nunca me quisiste para sentirme bien conmigo, para creer que fue un engañarnos mutuamente, un decirnos sin sentir, un sentir sin decirnos. Nunca tuve miedo de que las cosas salieran mal, tengo esa extraña maña de que todo me salga así, a lo absurdo, a lo tonto.

Y te hablo para no escucharte, porque no quiero que argumentemos a favor de un sin razón, de intentar lo imposible, porque sé que somos amantes de lo difícil, de lo complicado, de lo complejo, pero me voy a lo simple, y renuncio a cualquier acción que vaya en contra de mi decisión de cerrar esta puerta, y no abrirla más…

Ese camión de imágenes que abarcan mi vida, mi día a día, cosas que no te incluyen, y no te traen en recuerdos, que se me olvida hasta tu nombre, que no recuerdo tu número de teléfono, o si tienes un lunar en forma de corazón en algún lugar de tu cuerpo, porque ya no te pienso.

viernes, julio 1

Un Mes En Blanco, Paranoicas #21

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Junio no existió, se acabó Mayo y al día siguiente era Julio. ¿Qué pasó?, ¿Qué te hiciste?… Me pase los días analizándome, buscando por fin un resumen general de los acontecimientos recientes, algo de donde poder agarrarme y sentar un punto de retorno y no tener que volver al principio, salvar el documento, hacer un check-out, un punto de recuperación, pero más allá de eso el mes no existió.

Me pase el mes siendo el pasajero, y sólo el pasajero de un viaje que no sé a donde me llevaría, mirando por una ventana a merced del tiempo temperamental tan propio de nuestras tierras, intentando comprender lo frágil de la existencia, y lo poco que comprendo eso palabra, existir… pero, ¿Cómo es no-existir?, y ¿Qué es la existencia entonces? –Generalmente es más fácil explicar el concepto de alguna cosa con su antónimo, cómo la oscuridad que es ausencia de luz-.

Tuve sueños, tuve días, también tuve noches, tuve mensajes de texto y llamadas, tuve películas y música, tuve lluvia, de esa tuve bastante, tuve días soleados, pero en definitiva no existió, fue un mes en blanco, no hubo narrativas, no hubo historias, ni sueños, ni esperanza, sólo existencia.

Quise tener un mejor motivo para explicar el silencio, pero no lo tuve, por eso callé, luego quise tener un mejor motivo para explicar la ausencia, pero no lo conseguí, por eso me fui, finalmente quise tener un mejor motivo para escribir antes, pero no lo encontré, por eso no escribí, y así se pasaron los días, y entre más esperamos, más difícil –Por eso será que la muerte al final del día siempre es más complicada que al principio-.

La sencillez es como el color blanco y así fue Junio, tan complicado que es difícil de explicar por eso será tan sencillo mostrarlo… Así fuiste, blanco totalmente.

viernes, mayo 20

Me Gustan Los Imposibles, Súperhistoria #26

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Los abrazos que me prometiste los tengo guardados en un rincón de mi habitación, para cuando quiero volver a pensar en los momentos que yo alguna vez imaginé, pero mi piel se quema y tú nunca la tocaste, pero mi piel se consume y tú nunca la sentiste… Yo nunca te sentí, no te toqué, y morí todas las noches, imaginando estar junto a ti, imaginando tenerte a mi lado, imaginando ser un sólo cuerpo, y que día tras día me negarás, y nos negarás lo que en sueños nos dedicamos a formalizar.

Los besos que me pediste y que nunca tuve el valor de darte, esos los tengo conmigo, esperando que un día vuelvas como cosa tuya, y los quieras de nuevo, y los mantengas contigo… Porque fui un cobarde, y dejé que tus palabras fueran más importantes que mis sentimientos, dejé que tu orgullo pasará por encima de lo que siempre quise decirte, pero que nunca sentí oportuno.

Pero ya no quiero más momentos angustiantes, donde sólo me dan ganas de hundirme en mi cama, y que me trague y desaparecer, porque no sé me ocurre que decirte, callarte para siempre, no escucharte decir que calmarás mis miedos, acunaras mis sueños, y permanecerás conmigo para vigilarme mientras duermo, pero te has encargado de ser el tic-tic-tic-tic-tic que perfora mi cerebro y no me deja concentrarme.

Quiero al menos de ti, un día que me haga feliz, una oportunidad para hacer todo diferente, un abrazo que me haga sentir seguro por lo menos una vez, y un beso que te demuestre que lo que nunca fue, tal vez era lo mejor, pero así constatamos que somos personas diferentes y lo que yo me maté día a día imaginando era simplemente un imposible.

jueves, mayo 5

Ya No Estás Tú, Súperhistoria #25

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Ese día busqué esa imagen de ti que nunca pudiste reproducir, busqué también esas palabras que alguna vez escribí pero que nadie leyó, busqué los miedos que escondí bajo mi cama en un baúl de madera, busqué tus sonrisas esas que nunca fueron conmigo, sonrisas ajenas pero que robe y guarde en un sobre manila detrás de mi biblioteca, entre Paula el libro de Isabel Allende y el Inventario Uno de Mario Benedetti.

Busqué las pocas palabras que cruzamos un día de enero que ya no recuerdo bien, intenté buscar el lapiz que un día por amabilidad me prestaste pero que nunca intenté regresar, no busqué la última vez que te vi, tampoco busqué el odio que sentí el día que decidí que ya no te quería más, pero si busqué los besos que imagine darte un día que cerraste los ojos pero nada pasó, y los abrazos que en sueños me diste, lo cerca que te tuve una vez y el día que pensé que comprendías lo que sentía por ti.

Y sé que te gustaba mirarme cuando yo no te miraba, y en mi descuido me quisiste, en tu locura te amé… Te tuve en la punta de mi lengua, y periódicamente recuerdo tu nombre como extraña costumbre, con ganas de buscar recuerdos vagos de los segundos que nos cruzamos sin saber que te pensaría tanto después.

Ese día tuve ganas de pensarte más que nunca, de entender el por qué te tuve y no te tengo, el por qué de mi ausente vida y la tortura de una realidad que no suena a real en absoluto porque no estás tú, ya no estás tú.

sábado, abril 9

La Suma de los Días, Paranoicas #20

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Mi realidad es la suma de mis sueños, suelo pedirme perdón por mi poca preocupación por olvidar, es ese miedo a no recordar nada jamás, y tener entonces que inventarme otra vida. Te imagine pensando, me pensé imaginando, ¿A dónde se fueron esos sueños?, ¿A qué lugar del mundo fueron a dar mis promesas cumplidas y no cumplidas?.

Lo que soy, no es más que la suma de mis partes, de mis ayeres y mis mañanas, el hoy, el presente, el ahora, es un rincón que no está vacío, que no está lleno, que estoy yo y el montón de cosas, recuerdos y momentos que me constituyen como persona, los dones y virtudes, pero más que todo defectos, mis imperfecciones, y mis silencios, todo eso y más, también lo que callo, lo que pienso y jamás diré, y lo que grité y gritaré también.

Llegar a cierta edad, es llegar a la suma de mis conclusiones, a la catarsis, a mi, llegar a mi. Yo soy ese que no se come las aceitunas, ese que cada noche antes de dormir debe arreglar la cama, que escucha música para programar, y jamás conseguirá el algoritmo perfecto para ser tan puntal como debería serlo, y he descubierto que he encontrado más de mi en ti, que en mi. ¿Quién es mi?.

Termino en esta habitación plana, vacía y que tan poco me describe, para tener un día más cerca al final, y un día menos de vida –si lo vemos en conteo regresivo-. Yo soy el que siempre se pregunta ¿Qué hemos hecho?, nosotros ¿Qué hemos hecho?, y sólo puedo sonreír, soy todo lo que he vivido y más, soy la suma de mis días.

sábado, abril 2

Quiero Decir, Paranoicas #19

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Siempre pienso, me gusta pensar, pero detesto pensar… Siempre tengo un discurso preparado, que jamás uso, por temor a confundirme, a olvidarme, a enredarme… En realidad a entender que todo lo que estoy diciendo no es más que una mentira, y no creerme mi mentira, me da miedo. Ese discurso en el que pierdo tiempo, ordenando palabras, que en algún momento esperan salir, ser libres por fin, pero nunca de mi. Siempre tengo que decir, pero no digo nada, me da miedo perder, me da miedo sufrir, prefiero callar, que el silencio diga lo que tenga que decir.

Hoy ya no siento nada, pero escucho tu voz, que me dice lo mismo… Y yo me cansó, y me voy, no quiero comenzar a recitar mi discurso final, ese que tengo guardado desde hace meses atrás, una mentira grabada en mi mente en forma de recital, un montón de palabras para no decir nada, para dibujarte un final que sepas entender, un se acabó que quieras escuchar, un hasta aquí que quieras aceptar… Pero pensando en mi, no puedo permitir seguir pretendiendo ser el ciego de los dos, jugando a no verte más.

Y no es fácil –y tampoco quiero ser la víctima aquí-, pero tú puedes pensar lo que quieras, yo no sé como haré para comenzar a sacarte de mi, olvidarme de todo, poner cada recuerdo en una cajita de zapatos, y enterrarla en el jardín de tu casa –porque en mi casa estaría tentando abrirla cualquier día de debilidad-.

En mi mente vienen y van tus palabras de siempre, que conmigo tu vida pasarías… Y yo sólo quiero perderme, encontrar la salida, no equivocarme más, huir y nunca volver. Sé que para ti, es más fácil decir que me equivoque, que quieres vivir el pasado otra vez. Pero todo cambio –cliché necesario- para que por fin quieras escuchar, lo que te quiero decir, y es que yo contigo no quiero vivir.

viernes, marzo 11

Para mi vida, Paranoicas #18

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Que las cosas sean iguales, sólo es síntoma de que algo no anda bien. Siempre tuve ese miedo –que aún tengo– despertar un día cualquiera, y darme cuenta que con mi vida no he hecho nada, mirar en la gaveta de esa mesita de noche –que un día compre sólo para ocupar un espacio en esa habitación semi-vacía– y ver esa larga lista de cosas por hacer, que no hice.

Pero poco a poco he cumplido mis metas, ir tachando una a una esas cosas que tengo pendiente por hacer, al fin y al cabo construir la persona que miro al espejo diariamente al levantarme. Escribo porque necesito expresarme, y me leo precisamente para poder conocerme. Para mi vida he conseguido un montón de razones para continuar…

No sé cuál es la razón real de esto, tal vez quiero llenar un espacio en este blog, quiero tener en otro lado que no sea mi mente esto que pienso, y pienso que no es nada fácil esa sensación cuando te caes y necesitas irremediablemente levantarte, pero sonreír, porque la felicidad va mucho más allá de las situaciones reales, y la realidad es tan moldeable como queramos que sea, por eso soy esto, pues esto es lo que quiero ser.

Ha sido todo un desafío este auto-descubrimiento, comprender-me, escuchar-me… Para mi vida todo eso que me haga sentir vivo, y vivo es como quiero permanecer mientras hayan cosas en esa lista. Concluí que tengo que destacarme con estás palabras, para mañana saber quién era yo hoy.

Para mi vida, que las cosas sean diferentes constantemente, nada de víctimas inocentes, ni mucho menos personas ausentes… Para mi vida, es el levantarse todos los días sabiendo que hacer, sin tiempo, ni remordimientos, que esto sólo sea referencia de mis constancia y ganas de ser mejor cada día, y hacerlo mejor cada día.

martes, febrero 22

Lo que eres tú, lo que soy yo. Paranoicas #17

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Por cortesía siempre hablamos al final de nosotros mismos, comenzamos por los demás, por sus virtudes, luego por sus defectos, hablamos de lo que son, y de lo que sentimos por ellos, luego hablamos de nosotros, de nuestros sentimientos, de la persona que creemos ser, de la persona que queremos ser, nunca de los errores, nunca.

Hoy te dio por sustituir mi sombra, por ser esa mancha de aceite en mi franela favorita que quedó arruinada, y que jamás volveré a usar en público. Eres lo que nunca quise decir, eres esa parte de mi que nadie conoce, un estorbo ante los ojos ajenos, ese terrible deseo de persistencia, de constancia y persecución, eres mis noches cálidas, y los sentimientos agotados, te convertiste en esa melodía constante por no decir ruido de fondo, esos cabellos olvidados en mi almohada, o el dinero que boto constantemente, eres los puntos suspensivos de esas frases inconclusas que buscan decir algo.

Soy esas ganas de "te amos" que ambos quisimos decir, pero que el tiempo nos ganó, como siempre sucede, soy la ausencia de mi propia voluntad, y también soy tus ganas de besar, soy tu piel y mi piel, soy tus sonrisas a medias, y esos ojos expresivos, soy mi propia soledad, soy la distancia y el silencio, sobre todo el silencio, soy esas palabras que nunca se escribieron y soy esas noches heladas, porque recuerdas, yo siempre fui lo frio y tú lo cálido.

Soy las palabras hirientes, las malas noticias, tú, en cambio… Eres la sorpresa, el accidente cuando dos almas destinadas a no estar juntas se encuentran y se aman, como si debieran. Yo soy la ruptura, cuando se dan cuenta que nunca debieron conocerse, y nunca debieron estar juntas, ni amarse, ni tenerse… Pero nos rehusamos, siempre vuelves, eres el fantasma que regresa para contarme como le va, yo en cambio soy tu cable a tierra, tu conexión con lo real.

domingo, enero 30

Ya no te quiero, Súperhistoria #24

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Cuando te dejé de besar, comprendí que ya no sentía nada. Nacieron dudas, ¿Alguna vez te quise en serio?, y todo lo qué te dije… ¿Fue real por lo menos una vez?… No lo sé, no lo entiendo, no consigo una respuesta satisfactoria que tú necesites, la respuesta que ahora necesito para explicar lo que siento, o lo que ya no siento.

Ya no te pienso, eso siento, siento que ya no estás aquí, en mis pensamientos, ya no te sueño, ya no te quiero, y tristemente esto entre nosotros se ha convertido en un montón de “ya no te…” que no consigo donde guardar, o que hacer con ellos, si quedármelos y añejar esas ausencias, para creer que algún día podré sentirme mejor, o meterlos todos en una gran bolsa y botarlos al rio ese que ya no lleva agua, y esperar a que desaparezcan como desaparecen las ilusiones, como desapareció ese amor que creía sentir por ti.

Cuando te dejé de abrazar, no sentí nada, y te volví abrazar, pero no sucedió, nada sucedió, y sin querer comprendí que tú, tú ya no eres lo que yo amaba, tú nunca lo fuiste, sólo me gustó engañarme mientras pude, pero terminé por golpearme con la realidad. Ya no te quiero, nunca lo hice en verdad.

sábado, enero 22

En mis piernas, Paranoicas #16

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No tuve que inventarme una película francesa en mi mente, ni mucho menos esperar una señal en la ventana de mi habitación, ya lo sabía, sabía que te quería a ti, que te quiero a ti… Todo el tiempo estoy pensando en ti, no es como pensar en ti, es PENSAR EN TI, es diferente, del cielo a la tierra y de regreso, es diferente de todas las formas que te puedas imaginar, contigo es diferente.

No tuve que traerte en pensamientos, ya estabas aquí, junto a mi, y todo ese tiempo que nunca te vi, fue como que nunca existió. Sobre mis piernas te quiero tener, abrazarte a mi y no dejarte ir, sentir tu piel, mirarte a los ojos, esperar que de ti salgan esas palabras tan esperadas por mi, con esa sinceridad presente en tus ojos, y mis anhelos se hagan tuyos, y mis sueños se hagan de ambos, que tu vida sea mi vida, para así no perderte nunca.

En mis piernas te tendré cuando necesites que te de calor, cuando quieras hablarme, sentirme, besarme, quererme, sobre todo cuando quieras quererme, y no sé si me cansaré de mirarte, pero no pienso en cansarme pienso en mirarte, y poder entrar en ti para llenar tu alma y que llenes la mía, para unirme a ti de la única forma posible, y ser uno siendo dos.

No sé cuántas veces imagine este momento, y cuántas otras veces pensé que nunca podría cumplirse, y creo que con decirte te quiero no me alcanza, en mis piernas te quiero tener indefinidamente, pegada a mi, con mis manos en tu cintura, tus manos en mi cuello, y mi cabeza en tu pecho, bésame ahora, bésame ya, si me muerdes no diré nada, pero tengo que confesarte que te siento hasta en mis huesos, te siento recorrer mi cuerpo, te siento, en mis piernas te siento.

viernes, enero 21

Borrando un Cliché, Súperhistoria #23

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El día que me amaste, ese día era demasiado tarde¿Cómo pretendes venir a mi con semejante cliché?, yo no creo películas tontas, de esas que hablan de amor y sus finales son tan utópicos, esa no es nuestra historia, tampoco creo en esas otras películas donde todo lo bueno le pasa a la gente buena, pero nunca, nunca, nunca, nunca, se han parecido a mi vida, un cliché fue ese momento, que pretendiste borrar con intenciones lo que hiciste con hechos…

No viviré de intenciones no-cumplidas… Ese día que tocaste a mi puerta y dijiste: “Cometí un error, y alguien como tú jamás encontraré”. Ese día ya no me acordaba de ti, había recogido eso poco que me diste, y había borrado ya esos 5 minutos de tu vida, que te dignaste a regalar-ME, continuaste con un: “No me di cuenta antes, eres lo mejor que me ha pasado, y no soporto que no me quieras más”… Creo que jamás te quise de verdad, pero me daré el beneficio de la duda.

Pensé en los errores, y en como nos gusta revivir una y otra vez lo vivido, pero yo no soy de ese tipo de personas, y sencillamente no, no hoy, no yo, no quiero. Te dije adiós, y no tengo ganas de cambiar de parecer, no acostumbro a cometer el mismo error. No quiero engañarme con falsas ilusiones, no diste todo de ti, y ahora la soledad te está matando, y en tu mente me tienes como tu salvador.

Y en mi tonto descanso, concluyo firmemente que no quiero que vengas hablarme, cuando no soportes el silencio, no seré ese ser que te llene el vacío, que calme tu terrible ansiedad, no quiero que me digas que me extrañas, sólo porque extrañas que te quieran, porque ya en la noches no consigues quién te abrace, y te diga en susurros cuánto podría hacer por ti, pero yo no haré nada. No quiero que te acuerdes de mi, cuando recuerdas que nadie se acuerda de ti, y te encuentres en una habitación vacía, sola, pensando en las cagadas que te mandaste.

Quise sentirte en mis huesos, pero cuando te necesite, no estuviste, pero yo nunca estuve solo y sin embargo te quise conmigo, pero nunca llegaste aparecerAprendí a dominar el silencio para demoler la barrera que al conversar nos separaba, pero nunca quisiste ver de este lado de la barda, y así nos quedamos en silencio. Te extrañé, porque así sabía que te quería, ahora ya no lo hago, no te extraño, ni te pienso, saca tus conclusiones.

Por eso dije: “Ya es demasiado tarde para lo que dices, mejor márchate.”, me pareció la mejor manera de tirarme está situación, y concluir como empezó con un cliché.

domingo, enero 16

Me fui, Paranoicas #15

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Agarré mis corotos y me marche, no tuve ganas de estar peleando con mis pensamientos, no tuve ganas de sonreírme y parecer menos idiota, no tuve ganas de verme al espejo y descubrir está cara de pendejo que tengo desde hace días atrás, por no dormir bien, por pensar que así era como debía ser.

No te creí cuando dijiste “Te quiero, coño”, está vez no lo creí, tampoco me creí cuando pensé en quizás nuestros caminos pudiesen cruzarse después, no me creí. Quisiera creer, cuando pienso en que podría cambiar –por ti-, pero por ti no lo haré, tal vez ni siquiera cambie por mi, no lo creo.

Tiemblo, no sé si es por el frio o por las ganas de despertar a tu lado, deseando sentir tu calor sobre mi… Quiero que a este rompecabezas, le cuadren las piezas, ser yo la parte que te falta, que seas tú la parte que perdí. Pero entre lo quiero y la realidad, existe un abismo insalvable.

Pero no soy, ni seré el que de su brazo a torcer, tampoco miraré atrás y respiraré profundo una y otra vez, porque no quiero pelearme con mis pensamientos –Otra vez-, no tengo ganas de mirarme al espejo y sonreír para sentirme menos idiota, aunque me veas más estúpido sonriéndole a una imagen vacía, sonriéndole a una imagen sin alma, ausente/presente.

Tiempo es lo que no te pedí, tiempo es lo que no puedes darme, y no suelo pedir imposibles, aunque suelo tener una fijación por cosas imposibles, suelo pensar que un día viviré en un mundo aislado donde todo será como debía ser, pero las cosas ni serán, ni ese lugar existirá. Simplemente no esperaré más por ti, me fui.

viernes, diciembre 31

La última entrada del año, Paranoicas #14


Que sea el final, no quiere decir que sea necesariamente algo fácil... Siempre quede ese sabor amargo en la boca del que pudo ser y no fue, de lo que es realmente importante, la duda de saber si nuestras prioridades son las correctas, o si la estamos cagando de alguna u otra forma, y la verdad es que por más que sea, para que sea perfecto del todo hay que echarle bolas, más fácil es seguir adelante y no arrepentirse.

Caigo en cuenta que debo comenzar a trazarme metas más realistas, esto de hacer retrospectiva no siempre suele ser fácil, pero es muy satisfactorio cuando puedo mirar atrás y sentirme muy feliz por la persona que soy, esto de cometer errores es constante, pero no por eso la vida es digamos más complicada, simplemente es un respirar profundo y tener el valor de continuar.

Siempre existen esos deseos de cosas que en este momento no poseemos, o que poseemos no de la forma que queremos, también ese deseo de personas lejanas que quisiéramos mantener bien cerca, y tristemente las personas que comenzaron ausentarse y dejaron de hacer falta comienzan a desaparecer poco a poco, es inevitable.

Y es difícil querer cosechar de esas amistades, pero que por más que uno lo intente, no se puede... Hay asuntos que se hacen a dos manos, diferentes manos, y si alguna de las manos falta, no se logra, es como el amarse, si, es así como esos amores correspondidos... "Quiéreme tú, para quererte yo".

Este 2010 se fue realmente rápido, pero dejó muchas marcas que espero jamás se borren, dejó personas excelentes en mi vida, y creó expectativas que espero no se desmoronen, fue un año extraño, pero complaciente, me hizo feliz de una forma que no sabría explicar, abrió puertas las cuáles espero explorar para este 2011.

Podría extenderme de una manera inimaginable, pero en realidad quería sintetizar de una forma muy sencilla lo feliz que fui con este año, y agradecer a mis amigos y todas las personas que tocaron mi vida de alguna u otra forma. Para ellos espero que el próximo año sea su año.

Algo que decir

Siempre los finales me han parecido, la forma menos adecuada para determinar un cierre... Generalmente los cierres implican un nuevo comienzo, y los comienzos por más que sea generan expectativas.

No me gustan las despedidas, ni decir adiós, a veces tampoco me gusta decir hola... Pienso mucho en esta soledad generada, estoy tan acostumbrado a ella, que quiera o no quiera, termino apartando de mi a las pocas personas que quieren compartir conmigo.

Luego, están los que te necesitan por alguna cosa, careces de ese asunto, "adiós, fuiste muy bueno pero adiós". No me gusta poner puntos finales, pero es justo y necesario.

El año se fue literalmente volando, eso me tiene preocupado.
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viernes, diciembre 17

De Repente Fue Ayer, Paranoicas #13

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El tiempo comienza a moverse más rápido, pero sé que son sólo ideas mías, por comenzar a necesitar de más y más tiempo, por comenzar a depender de un reloj del cuál huyo, pero que me delimita, y me encierra en si.

No tengo tampoco esas ganas de escribir largos párrafos que nadie leerá, dedicados a 2000 personas que no pintan ni un día en mi futuro, entonces seré breve…

Atrás quedaron esos días en los yo era el papá y mis padres mis hijos, siempre fui ese niño que diariamente se preguntaba ¿Pero aquí quienes son los padres?, pero ahora los entiendo, tener un hijo no es fácil, y siempre el primero debe entender que para ellos es un aprender también.

Ahora, ¿Qué hay para mi en la actualidad?… Un tratar de ser feliz constante, de sonreír por más difícil que se me haga, y comienzo a echarle liquid paper a los errores, y comienzo a reescribir los archivos, y desde lejos esa hoja está llena de manchones, tachones y borrones, pero al fin y al cabo es lo que me hace ser este ser, el completo incompetente, el incompleto, el que posee ese cartel en la frente que dice “En Construcción”, y no es que me queje, o me sienta mal con la persona que he construido, pues soy feliz de esta forma.

Pero siempre hay un espacio para hablar de ti, pero esta vez no será para explicar lo que no fue, y lo que no se hizo, sino para abrir un poco este pecho, y comenzar a dejar salir sentimientos, porque yo pensaba que no me afectaba, que era pasajero, que no sentía nada, y resulta que es todo lo contrario, que en este preciso momento siento ansiedad, y ese agujero negro en el medio del pecho que me carcome y me tiemblan los brazos, y me sudan las manosEspero no sea que se me bajo la tensión–, pero ¡Qué Arrecho!, cómo luego de haber dicho hasta aquí, te las arreglaste para introducirte en mi mente, y ahora que te quiero fuera, te niegas a salir.

En conclusión -pues tengo tiempo que no concluyo-, esto lo escribo para leerlo después… Y para que el titulo tenga concordancia de alguna forma, no concluyo nada más, porque no sé qué hacer al respecto, no poseo un plan, mucho menos un esquema de tareas que me haga la vida más fácil, de hecho el tiempo en su desespero por avanzar espero que elija la mejor solución.

PD: El titulo de está entrada se lo debo a @Rockxy porque leyendo su blog di con el.

lunes, diciembre 13

Abrazarte, Súperhistoria #22

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Cómo comenzó y cómo terminará no es lo importante para contar, lo importante es hacerte recordar, ir a ese momento en el que por primera vez nos vimos de forma distinta, no fue con lástima, ni siquiera con alegría, fue algo más parecido a tener paz, y tuve paz cuando te vi, y tuviste paz cuando me viste –y lo sé, no porque lo hayas dicho, lo sé porque lo vi en tus ojos, y lo sentí al tocarte, y lo sentí al respirarte–…

Fue ese día de un mes que no recuerdo, en una noche que tal vez fue fría, pero me inclino a pensar que hacía calor, no había  llovido en días, íbamos en mi carro, no sé si me tomabas de la mano, pero creo que jamás olvidaré como se siente cuando me tocas, esas manos suaves que me queman la piel, haciéndome desear nunca dejar de sentirlas. Yo iba callado, tratando de calmar mis pensamientos y escuchar finalmente la música, tú ibas hablando aunque ahora que lo pienso no estoy seguro, creo que jamás vi tus labios moverse, pero sé que te escuche, a veces creo que fue más una ilusión, un espejismo de esos que se cuentan cuando algo es demasiado fantástico como para ser real, creo que tuviste un poco de eso, fue demasiado fantástico para ser real.

En todo caso, me detuve en una calle de esta ciudad, esa que es amplia, y muy poca gente pasa por ella, te miré a los ojos, te tome de las manos, y no sé porqué, pero te dije: Te voy abrazarMe sentí tonto al decir eso, pues no soy el tipo de persona que advierte antes de hacer algo, simplemente sucede y ya- te abrace, lo primero que puede percibir fue el olor de tu cabello, negro, largo, suspiré pues me sentía tan bien contigo allí, sé que te sentías bien conmigo allí, suspiraste, y sé que te sentiste segura, cómoda… Te abrace tantas veces después, y fue diferente cada vez, yo sobre ti, tu sobre mi, me aferre a tu espalda para no dejarte ir, por miedo a que quisieras escapar, mis labios sobre tu cuello, tus manos sobre mi nuca, mi brazos sobre tu cintura, y el tiempo se detenía y el mundo dejaba de existir, y sólo éramos tu y yo.

Quise decir tantas cosas, que nunca dije, que nunca diré. Quise estar allí para siempre, de ser posible morir en ese momento y renacer, no sé para qué, no entiendo por qué, pero así lo sentí, así lo quise. Y ahora que en las noches no me queda más que pensarte un poco, y desear abrazarte a veces, no porque hayas sido perfecta, más bien porque si en algún momento de nuestras vidas algo dentro de nosotros crujió, fue allí, sé que algo se quebró o algo hizo clic como cuando unes dos piezas que están destinadas a estar juntas, pero no creo en el destino, y sé que no somos las dos partes de una misma cosa, no somos esas piezas de lego que se unen perfectamente…

Y es en las noches cuando siento más ganas de abrazarte, y es en la noches cuando me dan esos ataques de ansiedad, y parezco cualquier adicto, deseando poder drogarme con tus abrazos nuevamente, pero ni te abrazaré nuevamente, ni fue real.

domingo, diciembre 12

Como quiero que seas, Paranoicas #12

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Siempre he mantenido una imagen del tipo de persona que quiero ser, y la comparo constantemente con el tipo de persona que soy, y con el tipo de persona que fui, porque entre mis prioridades está eso de mejorar un poco todos los días, de no levantarme un día sin saber que haré con mi vida, pero a veces me pasa que no sé qué hacer contigo, no sé qué hacer conmigo, no sé qué hacer con los dos juntos, si estar separados, si agarrar tu número, tus trescientos perfiles en todas esas redes sociales en las que somos amigos, tus fotos conmigo, y tus fotos sin mi, y darle delete.

Porque para ser sincero, a veces me duele, otras veces no… Pero cuando me duele, me da por pensar en cómo me gustaría que fueses, en cómo se supone que debes complementarme, cómo debes hacerme sentir, cómo me gustaría que hablarás, que pensarás, que mirarás, que sintieras, porque no mentiré al decir que nunca me he hecho esa imagen “perfecta” del tipo de persona que se supone debes ser.

Es entonces cuando aparece esa otra parte de mi, la que tiene el control, y concluyo contundentemente que yo nunca te obligue a ser como quiero que seas, pues me gusta que seas como eres, porque irremediablemente eso es lo diferente que me atrae de ti... O me atraía de ti. Es duro despertar un día sintiendo que nada de lo que se dijo fue cierto –o por lo menos no tan cierto como para terminar definiendo vidas-, nos faltó dedicación, tiempo, cariño.

Y no sé si alguna vez lo notaste, pero como quiero que seas, es cómo siempre has sido, la chica al otro lado de la acera, la que no se calla, la que pelea, la que su vida no es de fantasía, la que vive sola y sufre sola, la que oculta su amargura detrás de esa máscara de autosuficiencia, la que usa el sarcasmo para sentirse poderosa, la misteriosa, la ausente, la melancólica que odia la melancolía, la que odia que la vean llorar, esa chama que nunca fue alegre pues la alegría no la merecía, esa eres tú, la que tiene una barrera que pides a gritos que derriben, pero que refuerzas día y noche.

El problema no es cómo quiero que seas, mi problema es que nunca he sabido pelear por las cosas que quiero.