lunes, marzo 26

La confianza que ya no tenemos, Súperhistorias #32


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Las historias siempre comienzan como un contrato implícito entre los interlocutores, entre quién cuenta y quién escucha, un contrato que nos pide atención, nos pide confianza entre el que habla y el que atiende. Cuando contamos algo, pedimos a quién nos escucha confíe en nosotros, mientras quién escucha pide que le digamos la verdad.

La vida también es un contrato, y sin darnos cuenta vamos por ahí firmando papeles, haciendo actos de fe, confiando… Sin percatarnos vamos por ahí poniendo nuestros sueños, sentimientos y deseos en manos de otras personas, confiamos porque de eso se trata un poco la vida –a parte ya de lo demás–.

¿Es tan difícil –se preguntó él– qué puedas hablar con sinceridad?. Su interlocutor se acomodó en su asiento, miró a los lados y permaneció en silencio.

En cambio ella, al otro lado del mundo pensaba… “La vida es ocultar lo que sientes hasta lograr lo que quieres”, pero él la miraba y sabía lo que pensaba, aún así le quería pero también le odiaba y dijo en voz alta: Sabes, la vida, la vida es cómo expresas lo que sientes y piensas, la vida son las palabras adecuadas que abren las puertas de tu alma, la vida es como nos hacemos felices siendo sinceros.

Por otro lado, antes de la media noche, en un lugar remoto de una ciudad remota, se abalanzan las palabras sobre un escritor subpagado que escribe párrafos para una editorial amarillista, que intenta armar con párrafos aislados, una única historia...

Y se dice para sí, -porque ya lo que tenía que decir lo dijo y lo que no dijo ya no lo pudo decir-: “Ya no sé si quiero armar el rompecabezas del final de esta historia, la decepción siempre se encarga de volver y abatir sin compasión lo que uno poco a poco se ha encargado de armar, la confianza es como un castillo de copas de cristal, que después de destruido es muy difícil volver a levantar –sobre todo si se usan las mismas copas-, porque tanto la confianza como el amor son puentes, y bien sabemos que los puentes no se sostienen solo de un lado”.

“Uno mantiene las esperanzas de escuchar más de una disculpa, más de un lo siento, más de un perdón… Uno mantiene las esperanzas de un final diferente para la misma historia de todos los días, uno espera que algo cambie, que el esfuerzo sea diferente, pero entendemos que ya esa confianza no la tenemos”, escribió una señora en su diario, antes de cerrar los ojos y entregarse a la noche.

domingo, marzo 11

Que no se diga que ya no soy yo, paranoicas #32

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De mi se pueden decir muchas cosas, comenzar por mis defectos, continuar con mis miedos, terminar con mis neurosis, tal vez hablar de mi manera de ser o de la forma como no soy, de mis ausencias estando presente, de mis motivos que se agotan, de mi rutina también. Pueden hasta hablar de ti cuando estás conmigo, pero que no se diga que ya no soy yo, que ya no soy el mismo.

Porque de ti nunca tuve miedo, tampoco tuve ganas de huir, ni tuve razones para abandonarte, me busqué sin descanso motivos para perdonarte y aunque no los conseguí igual te perdoné.

Siempre los que más sueñan, son los que más sufren, pero también son más creativos. He decidido renunciar a mi racionalidad, para buscarte en mis sueños, y tal vez allí tenerte otra vez. He renunciado a mi serenidad para emprender un viaje que me coloque delante de ti, pero ¿para qué?… –Me gustaría saberlo–, te extraño desde hoy hasta ti, te extraño desde ti hasta que vuelvas.

Me gustaría poder navegar por tus pensamientos, tanto como por todo tu cuerpo, vestirme un día con tu piel y salir a la calle, actuar cómo tú, vivir cómo tú, frecuentar los lugares que frecuentas, escuchar la música que te gusta y comer comida china como todos los días a las 2 de la tarde… Y así tal vez saber que piensas.

Yo soy de los que comete errores, de los que se equivocan, de los que se lastiman y así son felices, de los que sonríen sin motivos, de los que callan teniendo todas las razones, de los que guardan recuerdos que luego hieren, pero siempre el mismo, el que nunca se levanta sin saber que hacer, el que siempre fue sincero, el que nunca cambió contigo ni con nadie más, el que te habla tal como si le hablará a su mamá, el que tiene una sola cara, el que guarda su discurso destructivo y te perdona.

lunes, febrero 27

A la tristeza hay que dejarla hablar, paranoicas #31

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Dejar que hable –la tristeza-, como esas señoras de las casas que se quejan, que necesitan gritar que todo está mal, que nadie sirve, que están cansadas y que quizás mañana agarren sus cosas y se marchen, pero nunca se marchan pero siempre se quejan… Dejar que la tristeza diga lo que crea conveniente, que hable del pasado si ese es el problema, que hable del presente y de su infelicidad y cómo todos son culpables de eso, también del futuro y como no quiere seguir sintiéndose como se siente, lo que sea que le haga sentir mejor, que se desahogue y con cada palabra se le vaya agotando el discurso, las ideas, la decepción.

Escucharla, asentir de ser necesario, no hablar, nunca hablar… Permanecer en silencio, es su momento, su monólogo, su historia, al fin y al cabo su locura, su depresión. Que diga que ya no quiere sentirse así, que ya no quiere seguir temblando cuando tiende a recordar, ni tener que soportar fingir, a la tristeza no le gusta fingir, ni dice mentiras, ni se contiene, ella es y existe tal y como fue creada, nada de máscaras, nada de esconderse.

La tristeza a veces se ríe, porque su situación a pesar de agobiarla la hace reír, se siente tonta, débil, sin fuerzas y por eso ríe, ríe cansada queriendo hacer explotar la cabeza de todos a su alrededor, porque nadie puede complacerla, nadie quiere escucharla, y se vuelve repetitiva, tediosa igual que las viejas de las casas que con su recital aprendido cansan a cualquiera, y a uno solo le queda asentir de ser necesario, seguir el juego, no hablar…

Ella sólo quiere el motivo, el por qué: “¿Por qué existo?, ¿Por qué me haces sentir tan miserable?, ¿Por qué dijiste lo que dijiste si nunca lo sentiste?, ¿Cómo te saco de mi corazón, si yo me resistí y me límite a vivir el momento?, ¿Por qué existes tú?, ¿Por qué no te mueres y ya?”La vida se arma de paciencia para llenarnos de dudas, pero nunca de respuestas y la tristeza al terminar de hablar simplemente desapareció.

domingo, febrero 26

Algo que decir #8

Pude mal entender las cosas, pero tu mirada, vaya que tu mirada nunca me engañó... ¿o se puede fingir lo que siente el otro?, ¿se puede engañar a tal punto de hacer simulacros de sentimientos?... Menos mal la vida no es eterna, y lo más seguro es que yo ya no exista.

miércoles, febrero 22

Duele, paranoicas #30

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Mi vida es un puto carrusel… También son los rieles de ese tren que oscila por ese montón de montañas, donde se ocultan millones de historias que hoy no serán contadas, que tal vez mañana tampoco lo sean. Mi vida, nunca será un nombre, una canción o un momento, nunca será una persona, ni un beso, mucho menos un abrazo, mi vida no eres/serás/fuiste.

Mi vida eran esas tardes de enero y febrero donde decidimos vivir una mentira, una mentira que de tanto repetirla se volvió verdad… Mi verdad. Y nos tuvimos, porque no fue de otra forma, y nos besamos porque así dispusimos que fuese, y de todas las maneras intenté entrar en tus pensamientos, convertirme en esa imagen de “príncipe” que siempre has querido para ti, ser yo quien alimentara tus sueños por las noches y tus ganas por las mañanas, tus motivos de media tarde, tus sonrisas al atardecer –porque siempre me han gustado más los atardeceres, así como los días nublados-, pero el fracaso es una puerta sin identificación que en cualquier momento puede abrirse por equivocación

Es así como uno se engaña y alimenta esas razones que no existen para permitirse estar juntos cuando en verdad desde un principio no debió ser de ese modo, cuando desde un principio ninguno debió ni siquiera pensar conocer al otro, pero como un capricho más de esos que alimentan la rebeldía de ir en contra de todo, hicimos lo contrario.

Pero duele, y duele tanto que no podría nunca explicarte que hay algo en mi que se ha roto en tantos pedazos que ni queriendo podremos unir nuevamente, duele tanto que si pudieses sentirlo, no lo creerías. Duele tan insoportablemente que he comenzado a desvanecerme, a ser un oleaje constante de sentimientos que no sé si pueda seguir controlando, que no si si pueda seguir conteniendo. Duele como cuando sabes que llegó el final y no fue suficiente, y en realidad no fue suficiente, no tuve suficiente de ti, no tuviste suficiente de mi…

Cada quién tomó su decisión, y duele haber dispuesto toda mi confianza en ti, haber sido yo, el mismo que se levanta todas las mañanas sonriente a pesar de no querer sonreír, el mismo que se duerme en paz cada noche después de haber vivido un mal día, porque entendí que si quería tenerte, debía permitirme ser yo, pero para ti eso no fue suficiente.

No siempre tomo las mejores decisiones, pero sé que aprendiste que no importa las decisiones que se tomen, siempre y cuando se pudiese ser capaz de sonreír, de vivirla y aprender de ella, que no importa lo largo del camino, siempre se llega a destino, pero nuestros destinos no eran el mismo y duele saberlo, ahora duele saberlo. Duele toda esta arrechera que tengo acumulada y todas estas ganas que tengo de gritarte “MIERDA ¿POR QUÉ ME HACES ESTO?”, y duele porque me hace recordarte, como esa vez que me hiciste gritarle a los otros carros “HIJOS DE PUTA” cuando reíamos y se sentía tan bien, pero ahora duele.

Duele porque nunca fuiste capaz de elegir, de tomar una decisión, de escuchar a tu corazón o tu alma o tu cerebro y rechazarme de una buena vez o luchar por mi o no sé, pero algo que no fuese este limbo, esta zozobra que duele y se siente que se come todo por dentro, ¿Cómo deshaces toda esta decepción?… Y sé que no sabes todo lo que duele darse cuenta que no hay nada que se pueda hacer, que nuestros caminos son diferentes y duele aceptar que me gustaría volver a vivirlo, quedarme en un eterno loop entre el primer y el último día, y volver a comenzar una y otra vez, una y otra vez, pero hay que seguir y eso duele, y tengo que olvidarme de ti pero duele.

sábado, enero 28

Lo que me gusta y lo que no me gusta de ti, paranoicas #29

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Pensar en ti a veces no tiene sentido, fumarme un cigarro cuando sé que poco lo hago y llegar a ti con esa profunda necesidad de tenerte entre mis pensamientos, para concluir que no estamos juntos ahora es una aberración de mi parte… No tiene sentido comenzar a enumerar las cosas que me gustan y las que no me gustan de ti, ni que diga que detesto tener que extrañarte tanto y que en tan poco tiempo he comenzado a odiar tus ausencias prolongadas, que por las noches sólo quiero un “Estuve pensando en ti”, o alguna señal que me haga sentir que lo estoy haciendo bien, que voy bien.

Las iniciativas se dan solas supongo, aunque pudiera también decir que no me gusta cuando tengo que insistir tanto, presionar, se me complica la vida, ya no es simple –tal vez porque la vida sea mejor así, complicada, cuesta arriba, que sonreír signifique algo y los silencios digan más que las palabras–, pero no sé si aceptas todo lo que te pido por cortesía o porque nunca aprendiste a decir no, lo que tampoco me gusta, a veces preferiría de ti un no, a un si que nunca se haga realidad.

No me gusta la poca libertad que has sumado a la hora de intentar ser la persona más honesta que puedas ser conmigo, aunque nunca jamás lo hayas intentado, y se queda eso así, con segundas intenciones, con verdades a medias, con mentiras que de tanto repetirlas se hacen realidad. Yo termino acabando con mis neuronas mientras jamás enterarás que me mata cuando me dices: Yo te aviso y nunca llegas.

No me gusta sentirme tan vulnerable ante tus palabras, tus miradas, tu voz cuando decides estar, porque cuando estás todo lo anterior lo olvido, todo vuelve a estar bien, saco de mi mente todos los pensamientos inseguros y digo: Yo te tengo a ti, yo y nadie más. Pero ¿qué hago?, ¡qué todo fluya!, ¡qué la vida continúe!, porque son más las cosas que me gustan de ti que las que no.

Me gusta tu olor sobre todo cuando queda impregnado en mi ropa para el resto del día… Que sepas que me encanta olerte y me permitas hacerlo siempre, tus besos delicados, tus miradas seguras, tu sonrisa que me hace querer vivir admirándola para siempre, verte, sentirte, tocar cada kilometro de tu piel, y comenzar a descubrir detalles que jamás nadie ha intentado ver en ti.

No comenzaré una tesis sobre ti y lo que me gusta de ti, sin embargo la cuestión radica en que tú me gustas así, y no sé qué haz hecho conmigo, pero eso si me gusta.

lunes, enero 16

La Vida es un Momento, Paranoicas #28

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Voy a proyectarme, que es  lo que mejor se me da. Voy a extender mi pensamientos hasta aquí, drenar los sentimientos o cualquier mierda que tenga en la cabeza, quedar en blanco, hacer una pequeña catarsis, pero sin exagerar –aunque sea algo que poco puedo controlar–.

 

La vida es un suspiro que se nos escapa de las manos y mi miedo es que el suspiro sea tan corto que no logre hacer nada, que se me vaya la vida en dos segundos y descubrirme senil en una casa llena de animales haciéndome compañía porque ni mis familiares querrán ir a visitarme, muriendo de soledad porque la vida solo se dedico a construirme una amargura que no supe disipar, y nadie supo entenderla.

 

Pero es que yo no soy así, y por más que tenga ese miedo jamás se cumplirá, seré ese señor loco que se sienta en el jardín de su casa a contarle a sus nietos que la vida es un momento pero no por eso es excusa para no hacer todas esas cosas que uno quiere hacer. Que en realidad el mayor obstáculo es uno mismo, y la mierda se la echa uno solo.

 

Y por eso no quiero que pase un día más sin poder explicarte que si pudieras gustarme más, me gustarías, pero que eres asíy a pesar de todas las ronchas que paso intentando entrar en tu vida de la forma más sutil- no quiero a nadie más que no seas tú.  ¡Qué se joda el mundo!, por un momento pienso en lo que quiero y es a ti, ¡Qué se joda la gente!, que me joda yo mismo, que importa ya sentirme vulnerable, podría entregarte mi corazón de ser posible, y todo estaría bien… Podría permitirte entrar en mi, y recorrerme desde adentro, dejarte conocerme y descubrir mis misterios si quisieras.

 

La vida es un ratico, y se termina cuando menos uno lo espera, que se termine mi vida pero no sin antes decirte que tenerte presente o medio pensarte se me hace insuficiente.

domingo, enero 8

Enero, Paranoicas #27

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El amor duele, pero a veces es un buen dolor y se siente que estoy vivo… Dice una canción que no dejo de escuchar, pero no quiero que siempre duela, puede doler, pero no siempre, no ahora, no así.

Estoy cansado de siempre ser el lado B del casete, despertar todos los días mirando al techo, luchando para salir de la cama, ver la calle y hacer lo que tengo que hacer para llegar en las noches y pensar un rato en ti, sobre todo lo que no pude pensar en el día.

No quiero ser más la segunda opción, el “bueno si todo sale mal”, el tener que esperar frente a la pc un inbox, un dm, o con el teléfono en la mano deseando con todas mis fuerzas y más que llegue el sms con tu nombre y que diga por lo menos “estuve pensando en ti”.

Pero la vida no es tan dada como para permitirse complacerme un momento, y me la paso todo el día luchando contra mis propias ganas de agarrar el celular y escribirte “Hola, ¿cómo va tu día?” cómo si nada pasara, porque te digo, algo pasa, todo pasa…

Tal vez lo que más me molesta, es que no puedo decirte nada, no puedo enviarme por dm hasta tu ubicación geográfica y decirte de frente: “¿COÑO NO VES QUE TE QUIERO CERCA?”, porque sólo hemos podido cosechar miradas y sonrisas que no nos pertenecen, porque no nos pertenecemos, somos un capricho que no terminará de materializarse, por eso gracias Enero.

sábado, diciembre 31

El sueño que nunca soñé, Súperhistoria #31

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Ella se sentaba siempre en el puesto del medio, en la tercera fila… En la sala de espera de la estación de autobús, una vez al mes, siempre en domingo a las 8:00pm. Él se sentaba a su lado, una vez al mes –coincidían-, siempre en domingo a las 8:00pm. La vida se gasta toda su energía en elaboradas coincidencias, no se conocían, tal vez una mirada furtiva, un roce de manos intencional, nada fuera del otro.
¿Cuánto tiempo debió pasar para que algo más se diera?… Lo suficiente para que él tomara la iniciativa de preguntarle por la hora, y ella responderle con su número de teléfono. La vida ayudó a juntarlos, pero ellos debían hacer el resto.

Una primera cita para considerar sin lugar a dudas que la segunda cita sería la confirmación “que el amor siempre puede más”, y así fue, a la tercera ya era completamente imposible ocultar que el amor al igual que la vida actúa de formas extrañas, y los detalles son la sonrisa del corazón cuando dos almas deciden amarse.

¿Qué necesitó ella para ser feliz?, justamente no fue tenerle a él, pero estar con él le hizo todo más sencillo, la felicidad siempre fue intrínseca a ellos dos por separado, simplemente un día como cualquiera, de esos en los que el cielo parece sonreír un poco y el sol no parece querer cocinarnos, decidieron compartir su felicidad.

Para él, tocar sus labios era comparable casi a la sensación de vértigo en el estomago cuando sientes caer en el vacío, comparable a ese chorro de adrenalina que corre libre por el cuerpo, comparable con la sensación de invulnerabilidad, de ingravidez, de transportación a lugar donde todo es posible y nada más existe excepto ellos dos, sólo los dos.

Pero, se hicieron las 9:00pm tiempo de abordar el autobús, de despertar del sueño, y vivir un poco la realidad, de darse cuenta que él nunca tuvo valor de preguntarle la hora y ella mucho menos de darle su número, porque la vida ayudó a juntarlos, ellos debían hacer el resto.

martes, diciembre 27

Sin Palabras, Xtraviada #5

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Cuando las palabras se agotan,
Cuando el destino se acaba,
Cuando miro hacia adelante
Y no puedo ver nada.

Cuando el silencio lo es todo,
Cuando mis manos no sienten,
Cuando el soplo de existir
Se ha ido para siempre
.

Cuando no existe un mañana,
Cuando el sol ya no está,
Cuando la soledad simplemente no se va
Y sin poderlo evitar se pierde la verdad
.

Cuando no sé sobre que escribir,
Cuando el amor ya no me llena,
Cuando la música ya ni se entiende
Y todos los sentimientos se vuelven piedra.

Cuando no sé si existir,
Cuando morir es igual que vivir,
Cuando vació me siento yo
Y sin palabras ya no quiero seguir.

sábado, diciembre 24

Lo que dura un suspiro, Súperhistoria #30

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La melancolía se ha adueñado de ti, piensas en como dejar de pensar, vivir un poco más, tener el valor de levantarte de tu cama, abrir la ventana y mirar al cielo, para conseguir sin más un nuevo verso en tu historia.

Lo viste llegar, y así sin más… Te internaste en él, intentaste desnudar su intención, derrumbar su disfraz hasta que él no pudo más y dejó caer el telón. Todo quedó descubierto para ti. Te aferras muy rápido a las personas tanto como con las cosas, te aferras muy deprisa, eres explosiva, impredecible, efímera, la forma más pequeña del tiempo que tiene el universo.

Pero estás allí, acostada negándote por un instante abrir los ojos, sentir la brisa rozar cada poro de tu piel, como el universo se encarga de movilizar cada pequeña célula de tu cuerpo para surtir con aliento de vida  tu ser, pero te abstraes en él, te mueres por él tanto como vives por él.

Sólo de vez en vez te apartas de esa ventana, por donde todo los días lo vez pasar, prolongando la sensación del suspiro diario que te produce verlo, para vivir un poco pero no lo suficiente como para olvidar que mañana a la misma hora debes ir hasta la ventana a verle pasar nuevamente, y suspirar no para siempre pero si lo suficiente como para ser feliz un instante.

jueves, diciembre 22

Ella y él, Súperhistoria #29

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Fue cuestión de tiempo para que la vida se tomara un momento de encontrarlos, de unirlos, de permitirles ingresar al juego y conocerse, y tal vez si todo salía bien, enamorarse. Fue cuestión de tiempo para que se tropezaran como dos extraños se tropiezan y nada pasa, pero con ellos todo pasó, se detuvo el destino, el universo, la energía… Se detuvo todo eso en lo que ellos a veces creen y en lo que no creen también.

 

Fue cuestión de tiempo para que él le pidiera una segunda cita, pero como ella no cree en las segundas partes prefirió tomarlo como una extensión de la primera… Y pensó para sí: “Contigo quiero vivir en una eterna primera cita, quiero siempre sentir el primer roce, ver tu primera sonrisa, dejarme abrazar por primera vez, por primera vez besarte… y así para siempre, de esos loops eternos de los que a veces suelo hablar y algunas otras veces no me sé entender”.

 

La vida a veces se toma oportunidades para inventarse historias con nuestras vidas, jugar a los dados, al azar… A juntar y separar, a reírse de nosotros y luego llorar a nuestro lado… Así pasó con ella y él.

 

Él se decía: “… El después lo desconozco, te quiero ahora, te quiero hoy que te tengo aquí y me tienes aquí y nos tenemos los dos, aquí y te escucho respirar y te siento vibrar cuando te abrazo y nuestros corazones se encuentran y es como si quisieran escapar, para no separarse nunca”… En su interior ella sentía “no querer nada menos que él, porque él era todo y más”.

 

¡Qué loco!, como el tiempo y la vida en sus amores del día a día se han encargado de inventarse una historia nueva con ella y él.

lunes, diciembre 5

Los meses se van, Paranoicas #26

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Cuando no escribo, no existo… Y no existir me deprime, detesto los meses que se me van, y yo me quedo callado como sino tuviera algo que decir, como sino quisiera hablar, escribir. Pero tanto que decir y tan poco tiempo, tanto que escribir y no sé por donde comenzar.

Podría comenzar por mi felicidad y concluir con mi depresión que se extiende mes a mes, podría comenzar por ti y terminar con el nunca fuimos el uno para el otro, podría hablar de la paz que siento y finalizar con el caos que me hace ser la persona que soy… Los meses se me van y si no duermo, no puedo soñarte, ya no sé imaginarte despierto, pero dormido no vivo, ¿Qué hago?, vivo sin ti o sueño contigo.

Ya no se siente igual, contigo o sin ti, no se siente igual, tampoco se me ha dado bien eso de mirar atrás y conseguir volver a ese tiempo en este espacio, no soy de los que deja las puertas abierta, no soy de los que retrocede, ya recordar no es vivir, por lo menos no en mi caso.

Y prefiero morir sonándote todos las noches, que vivir muriendo a tu lado todas los días.

lunes, octubre 31

Octubre Te Fuiste, Paranoicas #25

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A pocos minutos de un Noviembredistinto”, te fuiste Octubre… Te fuiste y me dejaste un sueño inconcluso, unas noches absurdas de agonía, y un casete viejo porque el carro no tiene reproductor de cd.

Te vas, aunque intenté darle sentido a tu presencia, pero tu presencia no tuvo sentido hasta que te fuiste… Pero si te vas a veces se siente como si nunca viniste, pero cuando vienes no se siente nada. Quisiera poder entender que quiero más, a tu ausencia porque puedo extrañarte o a ti porque puedo no extrañarte… Sé que se me hace más fácil quererte cuando no estás, y tu ausencia me hace mejor compañía.

Por el contrario cuando estás, entonces es la muralla, el tocarte en pensamientos, mirarte de lejos, sentirte tan cerca y sin embargo no hay chispas, no hay pasión. La realidad no es como en los sueños, donde te beso y todo se detiene, aquí ni se detiene el tiempo, ni puedo besarte, ni existen los finales felices, Octubre te fuiste.

viernes, octubre 28

Pensarme, Xtraviada #4



¿Dónde estás?... ¿Dónde estoy?... ¿Te busco a ti o me busco a mi?... Ya no quiero perseguirme huyendo de mis acciones, ni tampoco pensarte más si eso significa pensarme a mí. De todas maneras quién hablo de un final feliz, hablaré mejor de un ahora, sin más mención del tiempo que su propia presencia que embarga cada espacio.

Desapareciste, y poco a poco desaparecí. ¿A dónde me fui?, ¿A dónde te fuiste?... Lejos de aquí creo, o más cerca donde ya no puedo verte o verme. A lo mejor fue otra vez a mi mente o quizás a más internamente. Donde muchas cosas dejan de tener sentido o realmente llegan a importar alguna vez. Y jamás volverás, ¿Jamás volveré?, no lo sé, no quiero seguir pensándome si eso significa pensarte. Me extraño, te extraño, ya no hablo, ni me hablas, ya no hablamos. ¿Realmente importa?.

Repregunto, lo que preguntas y no consigo responder y de ti no consigo la respuesta, no más bien de mí, no quiero avanzar, tampoco retroceder. Sólo mantener este momento, este espacio de incierto y desacierto, de vacío y saciedad, de absurdo dolor y grata alegría, pues como alguna vez creí decir, no siempre seré yo el más honesto de todos, y no quiero escucharte si eso significa escucharme.

domingo, octubre 23

Las Decisiones Que Tomé, Paranoicas #24

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Es inevitable que de vez en cuando, me halle en mi habitación siendo un manojo de muchas cosas y de nada al mismo tiempo, me halle con esas increíbles ganas de dejar salir todo y flotar, de dejar correr todo y volar. Pero nada sale, nada corre, y ese río queda dentro, y ese mar queda oculto.

Es inevitable entonces pensar en las decisiones que tomé, en los errores que me han traído hasta esta habitación donde el tiempo pareció detenerse sin previo aviso, donde tus ausencias se notan, se sienten, y podría afirmar que las puedo oler… Pero, es esa melancolía la que mata, es ese sentimiento de “¿Qué pasaría si…?, si todo fuese diferente”. Pero no es diferente, y nada pasó, el que quema.

Y no te quema mi ausencia, ni mis silencios, ni mis miradas, ni absolutamente nada que tenga que ver conmigo, pero es como una vez dijimos y que a veces me cuesta aceptar Evolucionar constituye una infidelidad con todo lo demás”, y también te dije: “Deberíamos permitirnos una infidelidad diaria, de esas esenciales, clavarnos un cuchillo en nuestra propia razón, traicionarnos...”, y nos traicionamos de eso estoy seguro, y fuimos infieles.

Es así como uno termina en una habitación fría, donde me halle pensando en ti, con esas increíbles ganas de dejar salir todo y flotar, de dejar correr los sentimientos y volar, pero nada sale, nada corre y no vuelo, por eso siempre es inevitable pensar en las decisiones que tomé, pero también traicionarse es un acto de fe.

domingo, octubre 2

Como si nunca hubiera existido, Xtraviada #3

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Alguna vez me contaron varias cosas, cosas que no quería creer pero que hoy recuerdo claramente.

Una de esas cosas fue que Él hizo lo que debía hacer, lo elimino de sí. Desterró cada detalle presente, y quemo todas y cada una de esas cosas que le recordaban recordar, cosas que imposibilitaban su posibilidad de seguir. Él estaba cansado de participar, de querer y al final nunca pudo hacer lo que quiso hacer.

Pensó, pero pensar no fue suficiente, y espero pero después de tanto esperar, decidió no continuar esperando. Se hizo largo el camino, pero la llegada fue corta, después de haber recorrido tanto y tanto, el final pareció extrañamente cercano. Se dijo que nunca más volvería a permitirse tal desenlace de hechos... No existió, ni existirá eso que Él estaba buscando, se repitió que nunca fue hecho para soportar de manera tan continua, completas decepciones.

Pero Él no fue capaz de hablarlo, tampoco fue capaz de protestar, simplemente dejo que todo pasara, simplemente se resigno hasta que se alejo, se alejo sin decir adiós, sin medir palabra alguna, tampoco fue capaz de gritar, pero si acepto su equivocación, lo supo, y aprovecho un desliz del tiempo, para desaparecer en el aire, como si nunca hubiera existido.

lunes, septiembre 26

La Utopía, Súperhistoria #28

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Me gustan las historias largas, cuando un día que te pregunté como llegaste hasta mi y me respondiste: “es un cuento muy largo” y tuve todo el tiempo de mi vida y más para escucharte. No tuve miedo de sentarme a tu lado y quedarme para siempre, ese siempre que se hizo eterno, y la eternidad no fue suficiente para permanecer juntos.

Tuve miedo que un día se acabara la historia, o se nos acabara el tiempo, y a mi aún me quedaran energías para aferrarme a ti, y no soltarte, jamás soltarte, hasta que mi piel se hizo tu piel, y mi carne se hizo la tuya, hasta que nos soldamos mutuamente el uno al otro, fijándonos para no separarnos.

Las historias de amor no fueron diseñadas para que yo participara de ellas, pero contigo, contigo no hizo falta pensar, contigo no hizo falta hablar, entraste y te quedaste, entre y me quede, y nos sentamos y nos quedamos para conocernos y entendernos… Permitiste que mi música tocará tu cuerpo, permití que tus palabras vigilaran mi sueño, escuché atento las historias largas que tenías para contar.

Pase de ser un espectador a ser el héroe cliché de una historia cliché con un final cliché, pero yo era muy feliz viviéndolo contigo.

martes, agosto 16

Quitarme el Aliento, Súperhistoria #27

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En mi mente siempre tuve esta imagen de una casa perfecta, con techo de lajas rojas, un gran jardín con mucha grama la más verde del lugar, grandes ventanales, una barda blanca, un perro o tal vez dos, tres hijos perfectos, un carro familiar, y una bella esposa, perfecta por supuesto, con buenos trabajos ambos, niños que practican deportes, aman las artes y tocan algún instrumento, presidentes de sus clases… Una vida perfecta, con títulos, doctorados, lo que sea, por supuesto jóvenes y felices también.

De repente, , totalmente diferente a lo que tenía en mente, a lo que podría imaginarme, yo pensando en el futuro, sin saber bien que estoy haciendo en el presente… Me provocas, me tientas, me desesperas, me quemas, me congelas, me matas y revives, te deseo, te muerdes los labios, me tocas, te acaricio, te respiro, me abrazas, me encadenas a ti, me niego a seguir, me atraes nuevamente, volvemos a comenzar, y yo con ganas de entrar en tu mente, con ganas de entrar en ti, de hablarte desde adentro, de dejar pedazos de mi allí, en tu interior.

Te haces la loca, disimulas, te callas, juegas conmigo, me tocas y llego al cielo, te toco y no tengo certeza, ¿Qué te produzco?, ¿A dónde te llevo?, ¿Qué te imaginas cuando me dejas tocarte y cierras los ojos, y te haces la dormida?, y yo a tu lado, bien cerca de ti, me pego a tu cuerpo, te beso, y mis manos no pueden ir más allá de tus límites, no pueden tocar lo prohibido, no pueden acceder a esa parte de ti que no compartes con cualquiera, y mis dedos sufren, y yo sufro, y si no te toco muero, y si te toco también lo hago, no tenerte me turba, tenerte me nubla.

Y mi futuro se ve distinto, no hay casas perfectas, ni niños perfectos, ni esposa perfecta, pero vivo el momento, y no sé si vivir el momento es lo que deba hacer, quiero contigo todo y nada, todo lo que puedas darme, nada que pueda borrarte de mi. Quiero contigo siempre y nunca, siempre los dos juntos, nunca olvidarte. Pero este camino no sé a donde me lleva, tus acciones no sé a donde me llevan, mis reacciones no sé a donde me llevan, pero me arriesgo, por ti me arriesgo, sólo tienes que venir a quitarme el aliento.

jueves, agosto 11

Me Deprimo, Paranoicas #23

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Como es costumbre me pongo mi pantalón, ese que uso para las depresiones, y me coloco esa franela blanca -que ya no es tan blanca- que queda bien con el pantalón, y me dedico a deprimirme, a dejarme caer, descender, dejar que la ansiedad me comience a carcomer, que se sienta que no tengo el control, que he perdido por un rato la razón momentáneamente.

Tocar fondo es el objetivo, que el miedo sea más grande que la misma ansiedad, que mis manos suden sin control, y de poder medirse mis niveles anímicos estarían en negativo. Y es cuando dejo de mentir, -en condiciones normales no siempre miento- ¿Esto es lo que quieres?, pues precisamente esto es lo que soy, una bolsa de huesos, sin carne, sin piel.

Una soledad que después de ser una decisión de vida, se ha convertido en una maldiciónde vida-, hay algo mal, en mi hay algo mal, pero sí con está soledad me va bien, ¿Por que cambiar?… No quiero tener que mirarme al espejo todos los días, intentando ver algo que todos los demás están seguro que soy, que yo no puedo ver… Buscando un “yo” que no aparece frente a mi, y lo único que se refleja en el espejo son mis barreras, mis miedos, mis inseguridades. Esta falsa felicidad, que me tiene tan feliz, que no me deja ver lo infeliz que soy.

Debería quemarme la lengua por ese montón de mentiras, pero se entiende nací inconforme… Pero me decido esperar, porque para esperar no se necesita nada especial, solo perder el tiempo, así no sufro, no pasa nada, me quedo en tiempo fuera, con todo ese montón de segundos que se acumulan, y los utilizo para deprimirme, para llegar al fondo del pozo, y descansar, para auto compadecerme, y decirme “No todo está tan mal”, “Eres muy linda persona”, como si eso fuese suficiente.

Pensar nunca me resultó útil, hoy no es la excepción…