-“No quiero medio comer”.
-“No quiero amistades a medias”.
-“No me gustan los besos medio dados”.
-“Ni quiero tener solo la mitad de tu corazón”.
-“No me gustan las caricias que no logran ser caricias”.
-“No me gustan los intentos de ti”.
-“No quiero medio llegar a ti”.
-“No entiendo las cosas hechas a la mitad”.
-“No me gustan las personas que se medio bañan o medio bañarme”.
-“No me gusta lo tibio cuando quiero contigo los extremos o es frio o es caliente”.
-“No se puede estornudar a medias, por lo que tampoco se puede vivir a medias”.
-“No quiero medio alcanzar mis metas, ni medio soñar por las noches”.
-“No quiero tenerte algunas veces”.
-“No quiero historias incompletas”.
-“No quiero puertas ‘medio’ abiertas o cerradas –no existen– o están abiertas o están cerradas, no ambas”.
-“No quiero vasos medio vacíos”.
-“Tampoco vasos medio llenos”.
-“No quiero comida a medio terminar en los platos de mi hogar”.
-“No quiero tenerte cerca y sentirte lejos”.
-“No quiero tenerte lejos y sentirte cerca”.
-“Te quiero cerca o lejos”.
-“No me gustan tus sonrisas a medias”.
-“No me gusta saber que me miras pero no me escuchas”.
-“No quiero que me escuches sin que me mires”.
Y te volviste loco escribiendo y escribiendo cosas que ya no querías en tu vida, te hacía sentir mejor escribir porque sentías que así jamás volverían a suceder, que podrías visualizaras y eliminarlas. Poco a poco fuiste construyendo una montaña de sensaciones que solo te llenaban a medias.
Así que sin más un día agarraste tu lista y la colocaste en un sobre, le escribiste una dirección y un nombre, y la enviaste con una hoja extra que decía lo siguiente:
“Te quiero así, en estos términos pero no te presiono, de hecho no me importa que no comprendas lo que aquí escribo, no te pido que entiendas, no necesito que lo hagas, te aprendí a querer diferente, a necesitarte completamente, a querer TODO y nada, aprendí que no puedo pasarme la vida medio necesitándote, medio esperando algo de ti, medio no esperando nada, aprendí que si quiero sentirme diferente esto que hacemos o no hacemos o medio hacemos, debo hacerlo diferente, porque te quiero y no es a medias, te quiero con cada letra y cada sonido que componen la frase, te quiero con mis ganas y mi cuerpo y mi vida y lo que siento y no siento también, te quiero de maneras inimaginables y formas que aún no se inventan, te quiero y no es a medias… Y mis besos, esos últimos fui yo siendo yo, lanzándome al vacío esperando de ti más que un saludo a medias, y no me importó que no supieras apreciar la diferencia entre tenerme a medias que es lo mismo que no tenerme a tenerme, pero yo si aprendí que esta vida que tengo, es la única que tengo y es la única que necesito para ser y sentir, porque yo no quiero ir por la vida viviendo a medias”

